
REENFOCANDO NUESTRA ATENCIÓN EN EL ESPÍRITU SANTO
En este mes de octubre estamos leyendo el libro de Hechos juntos. Nuestra meta es que nos volvamos a enfocar en la obra y el ministerio del Espíritu Santo en la Iglesia. Queremos hacer preguntas acerca de la voluntad de Dios para nosotros sabiendo de que esto solo puede suceder a través de una obra llena del Santo Espíritu.
UN TIEMPO DE GRAN ANGUSTIA
Vivimos en un tiempo donde hay una gran cantidad de emocionalismo y entretenimiento que está pasando por algo real pero es algo impostor. Es lo que dijo Pedro acerca de los profetas falsos que vendrían después de su muerte, “…el camino de la verdad será blasfemado;… Y por avaricia harán mercadería de vosotros Prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción.”
(2 Pedro 2:2, 3, 19).
El Apóstol Pablo dijo que en los últimos días, “…habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, detractores,…ingratos, sin santidad…” 2 Timothy 3:2 Es fácil ver y entender como esto sucede en el mundo porque son personas que no conocen a Dios. Pero cuando esto es la condición que predomina en la mayoría de los círculos “cristianos”—de aquellos que profesan el nombre de Jesús como su Salvador—debemos admitir que hay algo seriamente mal. Cuando podemos ver estas condiciones prevaleciendo en nuestra asamblea local y quizá aun en nuestras propias vidas, entonces ciertamente es la hora de buscar de Dios y pedir Su misericordia y ayuda.
UN TIEMPO DE QUEBRANTAMIENTO HASTA LO SUMO
Esto debe ser un tiempo de gran quebranto. Debemos humillarnos ante la mano poderosa de Dios y buscar Su rostro por un fuerte derramar y llenura total de Su Santo Espíritu. Él nos ha dicho a través de Su Palabra que, “Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” (2 Crónicas 7:14) Él también nos instruyó y nos enseñó que las cosas que tienen que ver con Su voluntad y Su propósito son logradas a través de Él, “… No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Zacarías 4:6 “…porque sin mí nada podéis hacer.
Juan 15:5
Examinemos el ejemplo de los cristianos del primer siglo y así como ellos, unámonos a la causa de Cristo en el cumplimiento de Su propósito para el siglo veintiuno. Entreguemos nuestro ser a Dios con obediencia y sin reservas, rendidos a Él para resistir cada tipo de carnalidad, todo pensamiento mundano, el ego propio y todas las manifestaciones del egoísmo en todas sus formas.
Deberíamos buscar la realidad del Espíritu Santo y la santidad de Dios para nuestras vidas, nuestra iglesia y la iglesia que está en todo el mundo. Deberíamos tener un profundo anhelo por la obra del Espíritu Santo; que nos transforme a la imagen de Cristo y que la gloria de Dios llene Su templo, a Su pueblo y Su mundo. Debemos resistir las constantes inundaciones del humanismo que están llenando las congregaciones por doquier en el hemisferio Occidental. Debemos luchar en contra del odio y ambiciones egoístas que están en la iglesia y en el cuerpo de Cristo.
